En el futbol como en otros ordenes de la vida, hace falta suerte, por supuesto que si, pero también ambición, y el Caravaca del pasado domingo no tuvo suerte, es cierto, ni con la lesión precipitada de Parches, ni, una vez más, con la actuación arbitral, pero también es cierto que falto empuje, o por lo menos eso es lo que se transmitía a los aficionados.
En el fútbol es necesaria la tensión desde el calentamiento, hasta que el arbitro pita el final; además, de ser un juego como cualquier otro, que es necesario saber interpretarlo, y los jugadores Caravaqueños no supieron leer el partido en muchos momentos; cayeron en el juego que les propuso el rival, dicho sea de paso muy bien liderado por el veterano Catanhia, un jugador al que le sobran años ya, para correr, pero al que también le sobran tablas, para manejar un encuentro prácticamente sin tocar la pelota.
El Caravaca en definitiva, pudo, pero no supo llevarse, un encuentro, que no era fácil, es cierto, pero que ellos se encargaron de poner aún más difícil.
A pesar de todo, yo sigo apostando por este equipo, donde hay buena gente y mejores jugadores; se ha perdido una batalla, pero no la guerra, y esta tiene que ser, va a ser, con la ayuda inestimable de la afición, la temporada del ascenso.
En el fútbol es necesaria la tensión desde el calentamiento, hasta que el arbitro pita el final; además, de ser un juego como cualquier otro, que es necesario saber interpretarlo, y los jugadores Caravaqueños no supieron leer el partido en muchos momentos; cayeron en el juego que les propuso el rival, dicho sea de paso muy bien liderado por el veterano Catanhia, un jugador al que le sobran años ya, para correr, pero al que también le sobran tablas, para manejar un encuentro prácticamente sin tocar la pelota.
El Caravaca en definitiva, pudo, pero no supo llevarse, un encuentro, que no era fácil, es cierto, pero que ellos se encargaron de poner aún más difícil.
A pesar de todo, yo sigo apostando por este equipo, donde hay buena gente y mejores jugadores; se ha perdido una batalla, pero no la guerra, y esta tiene que ser, va a ser, con la ayuda inestimable de la afición, la temporada del ascenso.
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